Los diputados de EH Bildu, Mertxe Aizpurua (d), y Oskar Matute (i), junto al alcalde de Tafalla (Navarra), Jesús Arrizubieta.
Los diputados de EH Bildu, Mertxe Aizpurua (d), y Oskar Matute (i), junto al alcalde de Tafalla (Navarra), Jesús Arrizubieta.Juan Herrero / EFE

La desaparición del terrorismo, unida a la colaboración en las Cortes de Bildu con el Gobierno PSOE-Podemos, ha propiciado que Podemos de Euskadi haya propuesto al PSE y Bildu un Gobierno tripartito de izquierdas tras las elecciones vascas del 5 de abril. El PSE la rechaza porque exige a Bildu una autocrítica por su pasada complicidad con ETA. Los socialistas asumen una colaboración parlamentaria, pero valoran que un Gobierno implica liderazgo político y un ejemplo ético que Bildu incumple. Podemos, que se ofrece de intermediario, se considera satisfecho por introducir el debate izquierda-derecha en la agenda política vasca.

Pilar Garrido, diputada vasca de Unidos-Podemos, subraya que “lo que era impensable por la violencia de ETA, un Gobierno de izquierdas en Euskadi integrado por PSE, Bildu y Podemos, hoy no lo es”. “Hacemos la propuesta porque tenemos los mimbres para hacer de puente entre el PSE y Bildu. Tenemos la experiencia del Gobierno de coalición en España, considerado imposible y está ahí. Ha arrancado bien y hay sintonía entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Esa lógica puede trasladarse a Euskadi y es importante que haya entrado en la agenda pública”.

Podemos, el puente. Garrido cree que hay espacio para una izquierda vasca al margen del PNV. “Si comparas al PNV con la derecha montaraz del PP parece otra cosa al ser un partido democrático que invierte en políticas sociales. Pero el PNV es de derechas en política económica. Hay un modelo alternativo socioeconómico de izquierdas y una sociedad vasca, mayoritariamente progresista, que lo pide. El PNV tiene prestigio como gestor, pero la riqueza está en la sociedad vasca, que es muy emprendedora. Además, lleva décadas gobernando y es hora de relevarle».

Un obstáculo clave para el tripartito de izquierdas es la exigencia del PSE a Bildu de autocrítica sobre su pasada complicidad con ETA. “Sabemos que es complicado. PSE y Bildu deben sentarse en una mesa y dirimir este y otros temas. Hay un precedente, la mesa del Gobierno de España y la Generalitat para dirimir el conflicto catalán. Podemos debe ser puente. Por ello no anticipamos nuestra posición. PSE y Bildu deben olvidar el referente del PNV”, dice Garrido.

Bildu pide tiempo. Jon Iñarritu, diputado de Bildu, ve “prematura” la propuesta de Podemos, pero reconoce que “desaparecidas las violencias se abren escenarios antes impensables”. “Aún es complicado pero no descarto a largo plazo acuerdos con PSE y Podemos al margen del PNV. Partimos de orígenes muy distintos, hemos vivido situaciones difíciles y eso lo complica. Pero a medida que se normaliza la situación, avanzamos. Ha sucedido con la moción de censura contra Rajoy, la investidura de Sánchez y el techo de gasto”.

Iñarritu opina, sobre la exigencia del PSE a Bildu, que “la autocrítica no puede ser la crítica del contrario”. “No solo deben exigirnos a nosotros. También otros tienen que hacérsela sin equiparaciones ni exclusiones. Está la guerra sucia, las torturas, la política penitenciaria excepcional. El PSE tiene que ser consciente de que somos la segunda fuerza vasca y ellos la cuarta. Estoy convencido que iremos encontrándonos sin pasar mucho tiempo, como creo que no habrá un relato único de lo sucedido. Los acuerdos vendrán de abajo hacia arriba”. “Estamos abiertos a pactar en políticas sociales, en libertades y en el derecho a decidir. Vemos difícil que cambie la idiosincrasia del Estado. Pero hemos flexibilizado nuestra posición y planteamos una solución confederal”, añadió Iñarritu.

PSE exige autocrítica. José Antonio Pastor, portavoz del PSE en el Parlamento vasco, cree que la propuesta de Podemos pone de relieve las nuevas posibilidades de pactos por la gran fragmentación política y la progresiva normalización vasca. Pero, enseguida, resalta que es imposible un pacto de gobierno con Bildu “mientras no haga una autocrítica sobre su pasada complicidad con ETA”.

Bildu es “un partido legal, reconocido por los tribunales, que rechaza el terrorismo, y, como tal, hablamos y pactamos, como hacen los demás partidos, en las Cortes, en los parlamentos de Navarra y Euskadi y en los ayuntamientos”, aseguró Pastor. “Pero participar en un Gobierno implica liderazgo político y ejemplo ético y esa capacidad no se puede otorgar a un partido —o a algunos de sus dirigentes— que no haya reconocido que su complicidad política con ETA fue decisiva para que la banda sobreviviera tanto tiempo a la par que despreciaba a las víctimas. Bildu, que ha hecho parte del camino, necesita atravesar ese Rubicón para legitimarse democráticamente. Un Ejecutivo compartido con ellos sin autocritica es imposible porque, además, aflorarían las contradicciones. Bildu sabe que es una losa. Se lo hemos dicho”.

PP denuncia incoherencia. Carmelo Barrio, portavoz parlamentario del PP vasco, considera “incoherente” la propuesta de Podemos. “Apoyó los Presupuestos del Gobierno del PNV-PSE y, ahora propone un pacto de Gobierno de izquierdas contra el PNV. Es tal su incoherencia que lo mismo acaba apoyando un Gobierno PNV-PSE. La de Podemos es una propuesta estética e incoherente”.

Barrio es muy crítico con Podemos porque “ha abandonado la exigencia ética de autocrítica a Bildu al proponerles un pacto de Gobierno”. “Bildu no cumple los requisitos para gobernar porque no ha reconocido autocríticamente su complicidad con ETA. Lo malo es que PNV y PSE tampoco están siendo exigentes con Bildu en Navarra y el Gobierno PSOE-Podemos les ha puesto en valor al pactar con ellos”, concluyó el popular.

PNV niega ser derecha

Koldo Mediavilla, dirigente del PNV, apunta que “en los últimos treinta años, desde 1986, ha habido varias propuestas de gobiernos de izquierdas, al margen del PNV, y ninguna ha prosperado”. “Esa idea subyace en Arnaldo Otegi. Bildu está haciendo política en Madrid. Es un avance y está dando pasos importantes. Pero le faltan cimientos. La cuestión es si Bildu tiene legitimidad ética para gobernar. La huella generada por el terrorismo no se elimina si no hay una rectificación en toda regla. Y Bildu no parece dispuesta a hacerla como revela su ausencia el Día de las Víctimas. Es difícil ser socio de ellos. Está aún en tránsito”.

Mediavilla cree que la causa de su ausencia de autocrítica radica en los presos de ETA. “Bildu es muy diversa, pero lo que aglutina a su base social son los presos de ETA y la injusticia que padecen sus familias con la lejanía. Si este problema se redujera, cambiaría la situación en Bildu”. El dirigente peneuvista rechaza la definición de “derechas” para el PNV. “Las políticas sociales que aplicamos no son de derechas. Algunos nos califican de socialcristianos. Nos vemos progresistas, avanzados y humanistas. No somos una derecha tradicional. Ahora apoyamos un gobierno de izquierdas en Madrid”.