El rey Guillermo de Holanda y el presidente de Indonesia, Joko Widodo, este martes en el palacio presidencial en Bogor (Indonesia).
El rey Guillermo de Holanda y el presidente de Indonesia, Joko Widodo, este martes en el palacio presidencial en Bogor (Indonesia).Achmad Ibrahim / AP

El rey Guillermo de los Países Bajos ha pedido perdón este martes en Indonesia por “el abuso de la violencia» protagonizado por las fuerzas coloniales de su país «durante la lucha por la independencia” de Indonesia, entre 1945 y 1949. Aunque sucesivos Gobiernos de la antigua metrópoli ya habían lamentado en el pasado lo ocurrido, es la primera vez que lo hace el jefe del Estado. Su madre, la reina Beatriz, quiso disculparse en 1995, pero el Gobierno de entonces no lo consideró oportuno. Las palabras de su hijo tienen ahora un valor añadido: Indonesia celebra este año el 75 aniversario de su independencia. “El dolor y desconsuelo de las familias afectadas perdura hasta hoy”, ha reconocido el monarca. El periodo es uno de los más negros de la historia neerlandesa.

Las disculpas han sido ofrecidas durante la visita de Estado que efectúan los reyes Guillermo y Máxima y lo ha hecho en presencia del presidente de Indonesia, Joko Widodo: “No podemos cambiar el pasado, pero sí aprender de ello”, respondió Widodo. Con su discurso, el soberano ha sostenido de manera oficial que los Países Bajos reconocen 1945, y no 1949 (fecha de la transferencia de soberanía), como el año de independencia de la actual República de Indonesia. “El 17 de agosto de hace 75 años, con su Proklamasi [Proclamación de Independencia], Indonesia reclamó su lugar entre los Estados libres, y felicitamos al pueblo indonesio en esta celebración”, añadió el rey. En 2005, el Gobierno neerlandés había aceptado “moral y políticamente” que 1945 era el año clave, pero ahora lo avala el peso de la jefatura del Estado.

La Proklamasi marcó el inicio de la guerra de independencia, concluida en 1949 con su reconocimiento oficial. Durante esos años, las denominadas “acciones policiales” de las tropas neerlandesas contra los rebeldes nacionalistas fueron sangrientas. Sukarno, líder nacionalista indonesio y luego presidente hasta 1967, proclamó por su cuenta la independencia en agosto de 1945, dos días después de la capitulación japonesa en el marco de la Segunda Guerra Mundial, de modo que -para el Gobierno colonial- el Ejército neerlandés debía restaurar la paz y el orden. A pesar de su nombre, las operaciones formaban parte en realidad de una guerra colonial que incluía ejecuciones sumarias, torturas y la quema de aldeas.

Cerca de 100.000 indonesios y más de 5.000 soldados murieron, parte de ellos por choques entre grupos locales. Las acciones policiales se desarrollaron en dos fases. La primera tuvo lugar en las islas de Java y Sumatra en julio de 1947, para recuperar las zonas tomadas por Sukarno. La operación fue un éxito desde el punto de vista militar, pero también un desastre diplomático para los Países Bajos. Hubo protestas en la propia metrópoli y Naciones Unidas presionó para la firma de un alto el fuego, suscrito en agosto del mismo año. El acuerdo no funcionó. Aunque la comunidad internacional estaba a favor de la independencia, las fuerzas nacionalistas mantenían sus tácticas de guerrilla y el Gobierno neerlandés lanzó la segunda operación policial. Fue en diciembre de 1948 y llegó a detener a Sukarno, pero las nuevas presiones de la ONU por llegar a un acuerdo pacífico motivaron el reconocimiento de la independencia de Indonesia el 27 de diciembre de 1949.