Dos mandatarios latinoamericanos con notables diferencias ideológicas y de proyecto político, pero con desafíos comunes. Y dos países, México y Colombia, determinantes para los equilibrios de la región. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, recibió este martes a su homólogo colombiano, Iván Duque, con el foco puesto en la cooperación en materia de seguridad y migración, según informaron fuentes de ambos Gobiernos.

La traducción de esa agenda refleja un reto central: la lucha contra el narcotráfico. Los gobernantes, que estuvieron acompañados de sus cancilleres y titulares de Defensa y Comercio, intercambiaron experiencias y abordaron estrategias para mejorar la coordinación entre el país que más hoja de coca produce en el mundo –casi 170.000 hectáreas, según el último balance anual de Naciones Unidas- y otro azotado por el ecosistema de violencia ligado al tráfico de estupefacientes.

“Colombia y México han tenido históricamente una relación muy estrecha de cooperación en materia de seguridad. Hoy venimos trabajando en campañas multinacionales y eso nos ha permitido afrontar fenómenos como el microtráfico, el narcotráfico y el lavado de activos y por supuesto nuestro deseo es seguir trabajando de la mano», afirmó Duque. Los gobernantes abordaron temas relacionados con la prevención y estudian un mecanismo de lucha contra los carteles a través de la inteligencia financiera. “Yo creo que hay un sentimiento por parte del Gobierno mexicano de fortalecer todo lo que es la sensación de seguridad nacional, integrando además fuerzas y trabajando con mayor inteligencia, en la misma línea que nosotros venimos aplicando en nuestro país”, agregó el presidente colombiano.

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En los últimos años las autoridades registraron un crecimiento exponencial de la presencia de los carteles mexicanos en Colombia, sobre todo en la costa del Pacífico, donde el Estado no ha logrado todavía controlar el territorio después de la desmovilización de las FARC. Ambos mandatarios también pretenden dejar de lado las diferencias ideológicas para transmitir una sensación de unidad, a lo que contribuirá la buena relación que Duque mantiene con Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia de López Obrador, que siempre ha reconocido el trabajo del expresidente Álvaro Uribe, sin el cual no se entiende el mandato de Duque.

El mandatario colombiano llegó a México procedente de Nueva York, donde el lunes mantuvo una reunión con el secretario general de la ONU, António Guterres, para tratar de rebajar la tensión después de la publicación de dos polémicos informes que alertan sobre la deteriorada situación de los derechos humanos en el país andino. El presidente colombiano intentó precisamente convencer a Naciones Unidas de la gravedad de los que considera los principales problemas de su país: el narco y la masiva migración de venezolanos.

Venezuela es quizá el tema más espinoso de la reunión. No trascendió, pero, según fuentes oficiales, ese punto estaba sobre la mesa. México mantiene una posición muy diferente a la colombiana, en la medida en que opta por un diálogo y no reconoce a Juan Guaidó como presidente interino, mientras para Duque no hay duda de eso. Además, la renovación de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) fue uno de los temas abordados por ambos equipos. Mientras Colombia opta por la reelección de Luis Almagro, México es partidario de un cambio y quiere que la OEA esté dirigida por la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa. Otros aspectos de la agenda tuvieron que ver con la Alianza del Pacífico y la cooperación turística y comercial entre ambos países.