El banquillo de los acusados en el juicio del 'caso Gürtel' sobre la visita del Papa a Valencia.
El banquillo de los acusados en el juicio del ‘caso Gürtel’ sobre la visita del Papa a Valencia.Pool / Pool (Europa Press)

La suciedad bajo las alfombras comienza a vislumbrarse. Este martes han confesado los 13 acusados de la Gürtel que han pactado con la Fiscalía para tirar de la manta en el juicio por el desvío de fondos públicos en la organización de la visita del papa Benedicto XVI a Valencia en 2006. Durante sus declaraciones en la segunda sesión de la vista oral y a preguntas del ministerio público, los 13 implicados ya han admitido su participación en la trama y han comenzado a señalar a los máximos responsables de esta presunta operación ilícita de la red de corrupción. Por supuesto, los nombres de los cabecillas —Francisco Correa; Álvaro Pérez, El Bigotes; y Pablo Crespo— se han puesto sobre la mesa. Pero varios dedos han apuntado también más alto: al Gobierno de Francisco Camps (PP).

Los procesados confesos han destacado dos personajes: el propio expresidente del Ejecutivo valenciano y Juan Cotino, expresidente de las Cortes Valencianas, vicepresidente de Camps y director general de la Policía Nacional con José María Aznar. El primero no está acusado en esta pieza instruida en la Audiencia Nacional, pero sí en otra donde se encuentra pendiente de juicio al señalarle varios implicados en el juicio sobre la caja b del PP valenciano. A Cotino se le otorga, en cambio, un papel clave. Según la Fiscalía Anticorrupción, que pide 11 años de cárcel para él, “impulsó activamente» y “gestionó de facto” la contratación [irregular] de los actos programados para la visita del Papa. Y lo hizo “pese a no ostentar cargo alguno en la Fundación de la Comunidad Valenciana V Encuentro Mundial de la Familia (organizadora del evento) ni formar parte de sus competencias como conseller”.

“Cotino lo llevaba absolutamente todo [de la organización de la visita del Papa]. La última palabra en todo la tenía él”, ha recalcado El Bigotes, que ha señalado también explícitamente a Camps. “[El presidente] era mi contacto en Valencia”, ha asegurado durante su declaración, durante la que Correa no ha parado de llevarse las manos a la cabeza. En su testimonio han destacado frases como: “Me dirigí a Camps y le dije que me gustaría participar de alguna manera”; “le pedí ayuda”; “Camps me dijo que qué podía hacer. Le dije que me podía encargar de la luz y el sonido. En principio, parecía un regalo, pero era un marrón. Y me lo dieron…”.

Los investigadores concluyeron en sus pesquisas que la Gürtel aprovechó el viaje de Benedicto XVI a Valencia para desviar fondos públicos. La televisión autonómica Canal 9 adjudicó a una de las empresas de la trama la instalación de las pantallas y la megafonía del evento. Se desembolsaron más de siete millones de euros. “Un importe muy superior al coste efectivo de la prestación”, según señaló el juez instructor José de la Mata en uno de sus últimos autos. De ese importe, los cabecillas se repartieron 3,3 millones, según la Fiscalía, que señala en su escrito de acusación que la red de corrupción utilizó para sus intereses la “red de influencias” que había tejido en las comunidades y municipios gobernados por el PP.

En ese contexto se enmarcan las declaraciones de este martes de los acusados confesos, que han situado a Cotino en las decisiones estratégicas de la organización de la visita del Papa. Uno de los acusados, Óscar Fragio, administrador de una de las sociedades usadas en la trama y que ha admitido que se “inflaron facturas”, ha asegurado que el antiguo vicepresidente valenciano participó en reuniones: “Álvaro Pérez me lo presentó como el responsable, como el organizador, como ‘el que manda en todo esto”. “Cotino me recibió porque sabía que yo era una persona protegida y reconocida por Camps”, ha apostillado El Bigotes.

“Recibía muchas órdenes políticas”

Pedro García Gimeno, director de la radiotelevisión valenciana y otra de las piezas clave en esta red de corrupción, también ha admitido su implicación en los hechos. Ha reconocido que recibió regalos de El Bigotes y que cobró más de 400.000 euros de la Gürtel —importe que la Fiscalía eleva a más de 500.000 euros—. Y, además, ha contado que recibió una llamada de Camps para “que no dijese que no” a todo lo que se le iba a plantear en las operaciones bajo sospecha. “Yo tenía un interlocutor jerárquico, que era el señor Camps. Pero también el conseller de Comunicación, que en ese momento era Esteban González Pons. Yo entonces recibo una llamada de Pons, me reuní con él y me dijo que Álvaro Pérez estaba muy enfadado porque le habían dejado fuera de la visita del Papa. Y me dijo que había que darle un trabajo: las pantallas y la megafonía”.

“En la televisión valenciana yo recibía muchas ordenes políticas: de contenido y contratación. Era la praxis habitual. Desde otorgar un programa de televisión a una productora hasta temas de contenido político”, ha apostillado García Gimeno.

El juicio continuará este miércoles con los interrogatorios al resto de acusados que no han pactado con la Fiscalía, excepto Pablo Crespo que este martes ya ha anunciado que se acoge a su derecho a no declarar. La sesión comenzará con el testimonio de Francisco Correa, el cabecilla de la Gürtel, y le seguirá Juan Cotino.