La cuenta de Twitter de Vox ha resucitado este martes con un hilo de información sobre el positivo por coronavirus del secretario general del partido, Javier Ortega Smith, el acto que la formación celebró el pasado domingo en Vistalegre (Madrid) y con críticas a la gestión del Gobierno. El partido no usaba esta red social desde el pasado 21 de enero, cuando la compañía suspendió su cuenta por un mensaje que “incitaba al odio”. En su hilo de tuits sobre el coronavirus, Vox ha añadido este último mensaje: “Vox ha eliminado el tuit que Twitter censuró para que, ante la alerta sanitaria que estamos viviendo, los españoles puedan recibir información directa del partido desde su cuenta oficial sin la manipulación de los medios de comunicación”.

La cuenta oficial de Vox tiene hoy 391.000 seguidores, apenas 4.000 más que en el momento de la suspensión. Durante estas semanas, Vox ha empleado cuentas secundarias vinculadas al partido, como la del Congreso. Hoy, tras el positivo de su secretario general tras el acto del domingo, el partido ha usado todo el impacto de su cuenta principal para criticar al Gobierno por no cerrar las fronteras, para pedir el cese de la vicepresidenta Carmen Calvo, y para reclamar que se estudie la declaración del estado de alarma.

Twitter suspendió la cuenta de Vox por un tuit en el que respondía a la portavoz parlamentaria socialista, Adriana Lastra. Lastra escribió en un mensaje referido a Vox que “no soportan al colectivo LGBTI, no soportan el matrimonio entre personas del mismo sexo, no soportan la igualdad entre mujeres y hombres, no soportan que sus ideas retrógradas no sean las de toda la sociedad”. “Lo que no soportamos es que os metáis en nuestra casa y nos digáis cómo tenemos que vivir y cómo tenemos que educar a nuestros hijos. Y menos aún que con dinero público que promováis la pederastia», replicó la formación que dirige Santiago Abascal.

El partido mantuvo desde el principio que su mensaje no era incitación al odio y se negó a ceder ante la compañía para poder volver a tuitear. La tecnológica se defendió diciendo que sus normas comunitarias obligaban por igual a todos los usuarios. “Somos una compañía imparcial y no participamos en prejuicios o sesgo político de ningún tipo. Aplicamos las Reglas de Twitter de manera desapasionada e igual para todos los usuarios, independientemente de su background o afiliación política”, aseguran fuentes de la empresa.