Un saudí descubre horrorizado que su hijo de 10 primaveras está jugando online con un irreflexivo israelí. A partir de ahí, el tercer capítulo de Salida 7, una de las telenovelas que compiten por los espectadores árabes este Ramadán, plantea el delicado asunto de las relaciones con Israel. “El seguro enemigo es el que da por hecho que estamos de su costado”, afirma uno de los personajes que considera desagradecidos a los palestinos. El inusitado diálogo y el hecho de que la misma dependencia de televisión, la saudí MBC, esté emitiendo otra serie con una protagonista haba han llevado a algunos observadores a ver un mensaje en pro de la normalización de relaciones con Israel.

Los personajes de ambas no debaten la existencia de Israel, poco que aún cuestionan los más intransigentes. Mientras una plantea si hacer negocios con los israelíes debería estar por encima de la preocupación por su trato a los palestinos (un tabú durante décadas), la otra explora la (muy desconocida) presencia haba en la península Arábiga. Significativamente, esos puntos de presencia encajan con el rotación al respecto que ha transmitido Arabia Saudí bajo la varilla del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán. A pesar de no poseer agradecido aún al Estado de Israel, entreambos países se han acercado en presencia de el global suspicacia alrededor de Irán.

La dependencia rechaza cualquier intencionalidad política. “En definitivo MBC está promoviendo el acuerdo del siglo”, manifiesta Mazen Hayek, portavoz de MBC, en remisión al plan de paz promovido por la Empresa Trump. “Son dos trabajos totalmente diferentes y de distintos equipos. Al Qasabi lleva 25 primaveras utilizando la comedia y la sátira para chocar asuntos sociales”, explica respecto al conocido actor protagonista de Salida 7, Naser al Qasabi. En cuanto a la segunda producción, Umm Harun, Hayek insiste en que se manejo de “ficción pura sin ninguna intención documental”, a pesar de lo inusitado de que la enfermera protagonista, Umm Harun, sea haba y se la presente de forma benévolo.

El caso es que la historia, ambientada en el Kuwait de los primaveras cuarenta del siglo pasado, ya desató la controversia ayer siquiera de que se emitiera al anuncio promocional. Un portavoz del peña islamista palestino Hamás, Basim Naim, calificó el culebrón de “embestida cultural y lavado de cerebro”. Un peña de organizaciones contra la normalización de relaciones con Israel ha pedido a los telespectadores que boicoteen “el perverso drama”.

No parece que hayan conseguido su objetivo a la presencia de que la serie se ha colocado entre las más vistas en los primeros días de retransmisión. Tal vez tenga que ver con que a los espectadores árabes les gusta la polémica, o tal vez con que tienen una longevo disparidad de opiniones de lo que sugieren las simplificaciones periodísticas.

“Arabia Saudí es el país que más ha hecho por la causa palestina, que para despuntar no es asunto nuestro, y ¿qué hemos rematado? Insultos y desinterés”, ha tuiteado el cómico saudí Talal al Abbasi. “Incluso si algunos palestinos son traidores, Israel sigue siendo el principal enemigo del islam”, contesta el todavía saudí Fares. Como sucede con los protagonistas de Salida 7, uno se hace eco de las voces que adentro del reino favorecen el acercamiento, mientras que el otro defiende la posición oficial.

Egipto y Jordania son los únicos países árabes que han firmado tratados de paz con Israel. El resto, consideran que boicotearlo es la forma más efectiva de batallar contra su ocupación de Palestina. Sin secuestro, siete décadas posteriormente de su establecimiento, algunos de esos muros empiezan a agrietarse y en las petromonarquías se percibe una creciente trabajo con el conflicto. De momento, la normalización resulta improbable; lo único que se ha normalizado es musitar del asunto.

La controversia siquiera ha pillado desprevenidos a los responsables de la MBC, que desde su extensión en 1991 han transmitido que musitar con sus producciones de Ramadán. Su Tash ma tash (No es gran cosa) se granjeó durante primaveras la ira de los fundamentalistas (incluidas amenazas de asesinato a sus actores) por sus críticas a los jueces islámicos o las sátiras contra los fanáticos. Además Omar, Selfie o Cuervos negros les granjearon críticas. “Está en el ADN de la MBC contar grandes historias de la región para el mundo árabe y el mundo en universal. No evitamos ningún tema. Si nuestras series suscitan debate en la sociedad, que así sea”, afirma Hayek.

En Hispano Digital, decenas de periodistas trabajan para llevarte la información más rigurosa y cumplir con su ocupación de servicio divulgado. Si quieres apoyar nuestro periodismo y disfrutar de paso ilimitado, puedes hacerlo aquí por 1€ el primer mes y 10€ a partir del mes venidero, sin compromiso de permanencia.

Suscríbete