Al término de una apariencia que ha tenido en vilo a Israel hasta la confusión del miércoles, el Tribunal Supremo ha fallado a auxilio de la continuidad del conservador Último Netanyahu como primer ministro, a pesar de estar encausado por corrupción. Los magistrados avalan así la formación de un Gobierno de coalición entre el líder del Likud, que acumula más de 14 abriles en el poder, y el centrista Benny Gantz, quien le desafió en las tres elecciones legislativas convocadas desde abril del año pasado. El Stop Tribunal desestima así las demandas presentadas por partidos de competición y organizaciones de la sociedad civil para rechazar a Netanyahu como patrón del Ejecutante posteriormente de que fuera formalmente imputado en febrero por los delitos de soborno, fraude y tropelía de poder en tres causas.

“Una delación formal contra un diputado no le inhabilita para poder formar y dirigir un Gobierno, en los términos fijados por la ley”, precisa el falta generalizado –según el avance publicado por la prensa hebrea– de una sala integrada por 11 de los 15 magistrados y encabezada por la presidenta del Supremo, Esther Hayut. Netanyahu y Gantz se apresuraron a anunciar poco posteriormente de que se hiciera pública la resolución del Supremo que tomarán posesión conjuntamente de sus cargos el próximo día 13.

Los dos líderes se turnarán en el puesto de primer ministro a lo prolongado de la vigencia surgida de los comicios del 2 de marzo. Netanyahu será el primero en desempeñarlo, mientras que Gantz ocupará el puesto de vice primer ministro con poderes reforzados. Al término de un plazo previsto de dos abriles, los dos intercambiarán sus cargos y seguirán manteniendo en vigor la coalición con el respaldo de una amplia mayoría en la Kneset (Parlamento).

La imparcialidad ha debatido desde el pasado domingo sobre el futuro de la democracia en Israel, en un caso sumarial sin precedentes. Un falta en contra del mandatario conservador hubiese provocado la convocatoria de nuevas elecciones legislativas, las cuartas en poco más de un año. Los magistrados del Supremo han revisado todavía la constitucionalidad del pacto político de coalición, en una apariencia que ha sido retransmitida en directo y que parece poner fin al obstrucción político desde hace casi dos abriles paraliza al Estado agarrado.

La batalla judicial y política ha coincidido con la celeridad la desescalada de las medidas de contención de la pandemia de coronavirus, que solo se ha cobrado hasta ahora en Israel 239 muertes y 16.200 casos de infectados, pero ha paralizado la riqueza más dinámica de Oriente Próximo y disparado la tasa de paro hasta el 27% en un país acostumbrado al pleno empleo. Gantz y Netanyahu invocaron la situación de emergencia franquista para arrinconar su rivalidad y pactar un Ejecutante de gran coalición

La resolución del inédito procedimiento sumarial que ha tensionado la tradicional división de poderes, da vía huido para que Netanyahu, que llevaba 17 meses como primer ministro en funciones, pueda formar un Gobierno estable con Gantz antiguamente de tener que comparecer delante un tribunal de Jerusalén el próximo día 24. El patrón de Gobierno afronta una condena de hasta 10 abriles de prisión. La fuero hebrea prescribe que un ministro formalmente perceptible de corrupción debe renunciar al cargo, pero el patrón del Gobierno solo está obligado a dimitir tras ser condenado por sentencia firme.

El fiscal caudillo de Israel, Avichai Mandelblit –quien precisamente presentó la imputación que conduce a Netanyahu alrededor de el banquillo de los acusados– ya anticipó en su documentación escrito delante el Supremo que no existía “almohadilla judicial” para poder rechazar al líder del Likud, el partido más votado en las legislativas del pasado 2 de marzo. En su opinión, en la apariencia se han enfrentado dos principios básicos: “el acatamiento a la voluntad de la mayoría en una democracia y la integridad exigible a los cargos electos”.

Mandelblit puntualizó adicionalmente que, aunque el acuerdo de coalición con Gantz presenta objeciones –como el inusual proclamación simultáneo de uno y otro líderes como jefes del Ejecutante de forma alternativa– siquiera observa “impedimentos invalidantes”. El Supremo no se pronunciaría definitivamente sobre esta cuestión hasta que la Kneset culmine las este jueves las reformas legales que ha requerido el acuerdo político, aunque ya ha anticipado que las enmiendas introducidas por los partidos de Netanyahu y Gantz corrigen los aspectos de dudosa constitucionalidad del plan constitucional. El pacto prescribe que los seis primeros meses, el Gobierno de coalición solo podrá impulsar fuero sobre la emergencia sanitaria y económica. Igualmente autoriza a decidir la anexión a Israel de parte del región palestino de Cisjordania a partir del 1 de julio.

El Stop Tribunal, que ejerce todavía en Israel funciones de revisión de constitucionalidad de las leyes, es pasado por los sectores más conservadores y nacionalistas de la sociedad como reducto de una élite de izquierdas que rigió los destinos del Estado agarrado durante las primeras décadas de su existencia. En el campo progresista, es considerado como fiador de los títulos democráticos fundacionales frente a la deriva autoritaria del posterior Gobierno de Netanyahu (2015-2020), señalado por la prensa hebrea como el más conservador en la historia del país.

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